Es, por cierto, uno de los grandes temas tucumanos, que no ha encontrado a lo largo de más de cuatro décadas una solución definitiva o, por lo menos, duradera. La venta ambulante es una actividad ilegal que genera el malestar del comerciante que paga sus tributos y tiene, generalmente, empleados a su cargo. Tras las Fiestas de fin de año y de Reyes, una gran cantidad de vendedores suelen trasladarse a la zona turística para vender sus productos. El fin de semana pasado, hubo rispideces en Tafí del Valle como consecuencia de un operativo municipal que tuvo por finalidad erradicar a vendedores y artesanos de la zona céntrica de la villa.

En el afán de ordenar la actividad informal en la vía pública y evitar que se instalaran en la avenida Presidente Perón y la plaza principal, se diseñó un plan de reubicación de estos trabajadores en un predio ubicado a unos 300 metros de las áreas de mayor concurrencia de público. "Acondicionamos un predio, como una especie de galería, donde podrán vender sus mercaderías. Los vendedores lo tomaron en concepto de alquiler, pagarán un canon y se inscribirán en los registros municipales como comerciantes", afirmó el jefe municipal.

El número de vendedores se incrementó en estos días con el inicio de la temporada turística. Hay una ordenanza que prohibe la venta informal. Según el intendente, a partir de conversaciones entre las partes, se prescribió que la tasa mensual fuese de $ 400 o $ 500. "Es imposible que estén en la plaza principal. Mucha gente va a tomar mate al lugar y pasean con sus chicos", acotó el funcionario.

A su vez, los trabajadores se quejaron por la discriminación entre los artesanos locales y los que provienen de otras ciudades. Algunos expresaron su acuerdo con pagar un canon, pero acorde con la situación de cada uno. Otros plantearon que todos pudiesen contar con un lugar beneficioso para trabajar. El intendente dijo que la medida en cuanto a la ubicación de los puestos, podría ser reconsiderada si los mercaderes se ubicaban en el predio que les asignaron, pero estos dijeron que en ese lugar la venta era nula.

Nos parece positivo que el municipio tafinisto intente ordenar esta actividad. Si bien los artesanos y vendedores reclaman su derecho a trabajar, deben hacerlo dentro de la ley y no fuera de ella, como habitualmente lo hacen. Por cierto, alguien que se halla en la ilegalidad, no tiene derecho a exigir nada. Debe adecuarse a la normativa vigente, como sucede con cualquier ciudadano que decide abrir un negocio. La ley debe ser siempre igual para todos; si por una actividad comercial unos tributan y otros no, el Estado también está violando la ley al permitir esta discriminación.

Si en otras ciudades argentinas se ha logrado ubicar en predios específicos a estos mercaderes, en lo que comúnmente se denomina mercado de pulgas, por qué hasta ahora ha resultado casi imposible hacerlo en nuestra provincia.

La venta ambulante es un reflejo de las constantes vicisitudes económicas y de la desocupación, que empujan a estos miles de ciudadanos a ganarse la vida en la calle, pero es importante que lo hagan dentro de la ley. Nos parece positivo que el intendente tafinisto intente regular esta actividad callejera. Si lo logra tal vez sea un ejemplo para San Miguel de Tucumán, que en 40 años ha sido incapaz de hacerlo pese a las numerosas ordenanzas sobre este asunto.